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La tortuga de Zenón

Contexto histórico, filosófico y cultural del "Discurso del Método"

Edad Moderna:
1. Circunstancias histórico-políticas:
a. Estados nacionales. Absolutismo. Separación Iglesia-estado.
b. Capitalismo. Comercio. Burguesía
c. Descubrimiento de América.
d. La Reforma protestante
2. Marco filosófico-cultural
a. Crítica a la Escolástica medieval: La crítica al silogismo (método) y al criterio de verdad ( fe, autoridad).
b. Renacimiento: Humanismo, Subjetivismo y Esceticismo.
c. Nueva ciencia: Revolución copernicana, matematización de lo real y mecanicismo.
3. Estructura y contenido del “Discurso del Método”
a. Estructura del texto según Descartes
b. Aspectos formales del texto.
c. Breve resumen de su contenido
4. Aspecto biográficos relevantes:
a. Estancia en la Fleche
b. El gran libro del mundo.

Edad Moderna:
1. Circunstancias histórico-políticas:
* Se produce el triunfo definitivo de las monarquías nacionales, dando lugar al absolutismo como forma de organización política y superando la organización feudal, característica del medioevo.A su vez, se produce la separación entre los ámbitos de la religión y de la política.
* Aparece el capitalismo comercial que desemboca en el mercantilismo como nueva forma de organización económica, rompiendo la forma agrícola de producción medieval. Surge la burguesía como clase social que se constituye en abanderada del progreso social y económico.
* El descubrimiento de América mueve a la exploración del planeta, impulsando el conocimiento geográfico, la forma de vida de otros pueblos e incentivando el comercio (base del capitalismo).
* La Reforma protestante de Lutero, Calvino y Zwinglio y la consiguiente Contrarreforma católica ligará a las monarquías europeas en las luchas de religión, con la subsiguiente crisis de la conciencia religiosa cristiana. A la larga la crisis económica, social y política provocada por Guerra de los Treinta años que enfrentó a Protestantes y católicos en un primer momento, pero que a medida que avanzaba el conflicto puso en liza la competencia entre las principales potencias europeas, por motivos políticos, y que finalizó en 1648 con la Paz de Wetsfalia.
2. Marco filosófico-cultural
Descartes pertenece al siglo XVII, el contexto histórico y cultural en el que se desarrolla su obra, es el de la Edad Moderna, prolongada hasta el siglo XVIII. Esta Edad, tiene su origen en el Renacimiento, movimiento cultural y etapa histórica desarrollada desde el siglo XV hasta el siglo XVII. El Renacimiento supone una ruptura radical con la época anterior, la Edad Media, aunque muchas de las ideas características del Renacimiento se incubaron durante la Baja Edad Media.
Descartes resume la nueva actitud filosófica que venia fraguándose en los dos siglos anteriores y que intenta ser una respuesta a estos tres frentes:
Escolástica: a la escolástica la que considera un pseudo-saber basado en un método verbalista e ineficaz, y que intenta defender basándose en la autoridad la síntesis del pensamiento aristotélico-tomista que se derrumba. Descartes rechaza el razonamiento silogístico escolástico porque éste parte de primeros principios basados en la fe o en la autoridad, no en la razón; porque la conclusión a la que se llega en el silogismo no es una verdad nueva, sino que está incluida implícitamente en los principios, de modo que en vez de ser un método para descubrir nuevas verdades (un "ars inveniendi"), resulta ser un método de exposición de tesis -presuntas verdades- ya aceptadas de antemano por el argumentador (no es más que un método didáctico). Además de estas razones, el silogístico es un método ineficaz por la gran cantidad de reglas que utiliza, lo que va contra las condiciones de una buena demostración: simplicidad y claridad.
Antropocentrismo humanista. La recuperación de la Antigüedad clásica por parte de numerosos autores renacentistas, que rompe casi definitivamente con la tradición cultural de la Edad Media, dando lugar al "antropocentrismo humanista" que sustituye al "teocentrismo medieval". Si durante la Edad Media el sentido de la vida se encontraba en la salvación que permitía el acceso a la vida sobrenatural; ahora, ante la admiración por la forma de vida greco-romana, surge un afán desmedido por disfrutar de la vida natural, por hacerse, el ser humano, dueño del universo y dueño de sí mismo. Ahora se confía en el potencial de la razón humana, que ha roto su supeditación a la fe, como instrumento capaz de elaborar un saber absoluto. Subjetivismo: La conciencia individual es el más grande invento del nuevo modo de pensar. Y todo en la ciencia, en el arte, en la sensibilidad renacentista se orienta hacia esa exaltación de la subjetividad del hombre. El criterio de autoridad abandona su puesto a la convicción íntima basada en la evidencia. Las oscuras entidades metafísicas se deshacen en la clara sucesión de razones matemáticas. La desconfianza, el odio hacia la naturaleza, son sustituidos por una optimista y alegre visión de las infinitas bondades que moran en el impulso espontáneo, en el directo hacer de las cosas. El universo es como un libro en donde está escrita la verdad suprema. Y para entender la lengua en que está compuesto, no hace falta más que la razón misma del hombre, la matemática aplicada a la experiencia
Escepticismo.- La recuperación renacentista del pensamiento escéptico (Charrron, Sánchez Montaigne) que descree de la capacidad humana para alcanzar un conocimiento verdadero. Montaigne (1553-1592) opina que la mayor peste del hombre es creer que puede darse un verdadero saber. Los últimos fundamentos de nuestro conocimiento son inseguros. La experiencia de los sentidos es engañosa.. Los objetos de nuestro conocimiento se hallan en perpetuo fluir, resbalando de nuestro saber conceptual. La duda metódica intenta superar las objeciones allí planteadas, defendiendo la posibilidad del conocimiento, aunque también hace uso del escepticismo cuando pretende rechazar como falsas todas aquellas doctrinas opuestas a la razón y a la verdad (duda metódica).
Nueva Ciencia. Por último el desarrollo de la nueva ciencia, con avances espectaculares en Física y Astronomía. Copérnico, Kepler, Galileo y otros terminan con la imagen aristotélica de Universo, sustituyendo el geocentrismo por el heliocentrismo, y aplicando un nuevo método experimental, el resolutivo-compositivo que venía a ocupar el lugar del método silogístico de Aristóteles. La Nueva Ciencia mecanicista y cuantitativa desplazará a la ciencia teleológica y cualitativa que había predominado anteriormente. Matematización: el elemento que va a revolucionar el conocimiento científico es la utilización de las matemáticas. Éste es el único modo de acceso a la naturaleza porque “el mundo está escrito en lenguaje matemático” (Galileo). Lo importante es el estudio cuantitativo. Todo lo que no puede reducirse a variables cuantitativas se rechaza. Aristóteles pierde terreno en el campo de la filosofía de la naturaleza pues, recordémoslo, su investigación se centraba en las cualidades de los objetos. Mecanicismo: el mundo es concebido como una máquina, despojada de toda finalidad o causalidad que vaya más allá de la pura eficiencia: todo se explica por choques de materia en el espacio (lleno) y no existen fuerzas ocultas o acciones "a distancia". El mundo es como un gigante mecanismo cuantitativamente analizable
3. Estructura y contenido del “Discurso del Método”
Descartes explica así el contenido de su obra y de cada una de sus partes: "Si este discurso pareciera demasiado extenso para ser leído de una sola vez, podría dividirse en seis partes: 1) en la primera, se encontrarán diversas consideraciones relacionadas con las ciencias; 2) en la segunda, las reglas más características del método que el autor ha indagado; 3) en la tercera, algunas reglas de moral que ha obtenido de este método; 4) en la cuarta parte, las razones que permiten establecer la existencia de Dios y del alma humana, que constituyen los fundamentos de su metafísica; 5) en la quinta, se detalla el orden seguido en sus investigaciones de física; 6) en la última parte expone lo que estima necesario para avanzar en la investigación de la naturaleza más allá de donde él ha llegado, así como las razones que le han impulsado a redactar este discurso".
Consideraciones formales: El contenido de la segunda y la cuarta partes han sido desarrollados en otras obras de Descartes, Reglas..., Meditaciones metafísicas, etc., de un modo más riguroso y detallado. El texto está escrito en francés y no en latín, la lengua culta del momento; de forma autobiográfica; y con bastantes cautelas por las consecuencias institucionales que la obra pudiera tener. El comienzo de la segunda parte del Discurso del método, alude a su estancia en Alemania, concretamente en Francfort, donde asiste a las fiestas de coronación del emperador Fernando II. Haciendo referencia también a la Guerra de los Treinta años.
Breve resumen del contenido del texto: la segunda parte del Discurso expone la necesidad de unificar todo el saber reconstruyéndolo a partir de elementos y principios simples. Puesto que tales principios no pueden ser extraídos directamente de la lógica, la geometría y el álgebra, por los inconvenientes que estas tres ciencias ofrecen, demasiadas reglas en la primera, excesos de la imaginación en la segunda, más complicaciones de lo necesario en la tercera, Descartes crea sus propias reglas, que piensa él, son capaces de ensamblar entre sí todos los conocimientos posibles.
La cuarta parte muestra las virtudes de su método después de aplicarlo al fundamento de todo saber: la metafísica. Aparece en toda su fuerza el análisis cartesiano, la intención de reducir a lo esencial y sólo a lo esencial, todo aquello que se presente a la luz natural de la razón, bien conducida y gobernada por el método descrito en la segunda. El hallazgo de que da cuenta este capítulo es no solamente la primera piedra de la filosofía, sino de todo el edificio del conocimiento. Se pasa de la definición del alma como pensamiento a la noción de perfección y de ésta a la esencia y existencia de Dios, que sirve a su vez para probar que existe el mundo, cuya naturaleza ha sido también desentrañada por el análisis. La primera noción, “cógito,ergo sum” inicia un orden de deducción que es asimismo el orden de construcción de nuestro saber de lo real.

4. Aspectos biográficos relevantes:

Para entender la actitud de Descartes frente a la Escolástica es conveniente recordar que él mismo fue instruido en estos principios durante su estancia en el Colegio de la Fleche, uno de los más prestigiosos del país. Allí recibe Descartes una formación de corte neoaristotélica y escolástica, salvo en el campo de las matemáticas. En la primera parte del “Discurso” declarará su decepción por la confusión y diversidad contradictoria de lo allí aprendido, y también como la admirable certeza que producen las demostraciones matemáticas debería ser importada para todo el conocimiento. Descartes, a fin de descubrir mundo, se alista en el ejército holandés de Mauricio de Nassau en 1618, y en 1619 sirve en el ejército Maximiliano de Baviera. Es, en este año, cuando nuestro autor, mientras descansaba en los campamentos de invierno, descubre “los principios de la ciencia admirable” y decide dedicar su vida al saber. Esto es descrito también en el “Discurso”.

Brevísimo cuestionario sobre la Ilustración

KANT Y LA ILUSTRACIÓN

• ¿Cuáles son las características de la Razón ilustrada?
• Haz un breve resumen de las circunstancias históricas que dieron lugar a la Revolución Francesa y del papel que jugaron en ésta las ideas de la Ilustración.

MONTESQUIEU
• ¿Cuáles son los principios en los que se basan República y Monarquía según este autor? ¿Qué sistema es preferible según el mismo?
• Explica su teoría de la separación de poderes.

VOLTAIRE Y CONDORCET

• Explica la concepción “deísta” de estos autores y compárala a las concepciones “teísta” y “panteísta” de Dios.

ENCICLOPEDIA

• ¿Cuál es su objetivo? ¿Qué significa que favorece la creación de un “sujeto amplio de conocimiento?

ROUSSEAU

• ¿Qué opinión tiene Rousseau sobre el progreso social?
• Compara la noción de “estado de naturaleza” en Hobbes y Rousseau e indica sus diferencias.
• ¿Qué papel juega la propiedad privada en el surgimiento y configuración de la sociedad.
• ¿Qué es el “contrato social” y a que diferentes sistemas políticos puede dar lugar?

ILUSTRACIÓN ALEMANA

• Afinidades y diferencias respecto a Ilustración francesa
• Caracteriza el “pietismo” religioso.

«Cualquier día puede no salir el sol».

«Cualquier día puede no salir el sol». Esta afirmación se debe a David Hume, el pensador escocés de la Ilustración que se atrevió a plantear esta idea inverosímil en la sección IV de la Investigación sobre el conocimiento humano. Allí afirma: «No todo el mundo investiga de la misma manera las cuestiones de hecho, los segundos objetos de la razón humana; nuestra evidencia de su verdad, por muy grande que sea, no es de la misma naturaleza que la precedente. Siempre es posible lo contrario de toda cuestión de hecho, ya que nunca puede implicar una contradicción y porque la mente la concibe con la misma facilidad y claridad que si estuviera totalmente ajustada a la realidad. “Que el sol no saldrá mañana” no es una proposición menos inteligible ni implica más contradicciones que la afirmación de que si saldrá. En vano, por tanto, intentaríamos demostrar su falsedad. Si fuera demostrativamente falsa, implicaría una contradicción y nunca podría ser concebida de manera suficientemente clara por la mente.»
Pero vayamos por partes. Corno plantea Bertrand Russell a la hora de intentar encontrar una respuesta razonable a la pregunta: ¿por qué estamos convencidos de que mañana saldrá el sol?, es obvio que contestamos naturalmente: porque ha salido invariablemente todos los días desde que tenemos uso de razón. Tenemos la convicción de que saldrá en el futuro porque ha salido en el pasado. La única razón, por consiguiente, que nos hace creer que se perpetuará el movimiento de rotación de la Tierra que provoca este efecto es la costumbre.
Pero esta convicción es errónea, al menos empíricamente hablando, ya que un número cualquiera de casos en que se ha demostrado una ley física en el pasado no nos proporciona la evidencia necesaria que determina el cumplimiento futuro. No tenemos, pues, ningún fundamento empírico más allá de una creencia construida sobre el sentido común que nos indica una mera probabilidad, que el sol saldrá mañana. Tampoco podemos estar seguros de que el pan que comemos hoy no está envenenado o de que el coche, que de manera tan eficiente nos ha llevado al lugar de trabajo durante los últimos cinco años, no se convertirá mañana en un improvisado catafalco, y perdonad los ejemplos. No hay nada más castrante a la hora de hacer filosofía y a la hora de vivir, me atrevería a sugerir, que el sentido común, como su nombre indica.
«Debernos conceder escribe Bertrand Russell, por tanto, que el hecho de que dos cosas se encuentren frecuentemente juntas no indica por sí mismo demostrativamente que se encontrarán unidas en el futuro.» Eso si podemos esperar que cuanto más grande sea la frecuencia de su unión, más alta será la probabilidad de encontrarlas nuevamente enlazadas hasta llegar a constituir casi una certeza. Con todo, no podemos olvidar la fábula que cuenta este pensador inglés contemporáneo y ser tan memos como aquel pollo que espera como cada día la comida de la mano del amo basta que, sin avisar, éste le arma un hachazo para zampárselo, ya que considera que está suficientemente gordo.
Hume, cuando afirma que el sol podría no salir mañana, sólo quiere recordarnos que todos nuestros razonamientos sobre las causas y los efectos de la naturaleza provienen únicamente de la costumbre y que la creencia nace de esta convicción psicológica que nos hace esperar relaciones invariables entre los diferentes elementos que la forman. Es el reproche de un escéptico que hace tambalearse buena parte de los cimientos de la ciencia moderna al invalidar, como mínimo lógicamente, el principio de inducción, como también ha intentado plantear más recientemente Popper.
Y es que David Hume es uno de los principales pensadores de todos los tiempos, porque llevó a sus conclusiones lógicas la filosofía de los empiristas Locke y Berkeley, principalmente a la hora de asumir que todo el conocimiento ha de remitirse a la experiencia, como planteaban la totalidad de los empiristas. Su obra principal, Tratado de la naturaleza humana, que escribió cuando contaba sólo 23 años, se recuerda principalmente por el análisis de la causalidad que se desarrolla en la primera parte del libro En ella se recoge el legado de Bacon, Locke, Berkeley y Newton a la hora de criticar el nexo de unión causal invariable que pretendidamente une los diferentes elementos de la naturaleza. Pero esta idea no fue bien recibida por los intelectuales de la época y provocó que el libro se convirtiera en un gran fracaso editorial. De modo que el propio autor se planteó reformular los temas de esta obra, en una inusitada y ejemplar iniciativa para un filósofo, con el fin de llegar a los lectores. El fruto de una nueva redacción fueron dos ensayos: Investigación sobre el entendimiento humano e Investigación sobre los principios de la moral.
Hume intentará en estos libros encontrar la fuerza oculta que determina nuestros pensamientos a través de la unión de las ideas. Como Newton con el principio de gravitación
universal, había encontrado e impulso secreto que determinaba el movimiento de los astros. Esta búsqueda, sin embargo, muchas veces parece plantearse más en un contexto psicológico que en uno filosófico, sobre todo a la hora de intentar encontrar respuestas a preguntas como: ¿cómo funciona el entendimiento humano? ¿cuáles son los límites de la razón'?, o ¿cómo interviene la imaginación a la hora de formar ideas'?
Para Hume toda idea deriva de una impresión sensible. La imaginación combina las ideas simples de acuerdo con tres principios de asociación: la semejanza, la contigüidad y la relación causa-efecto, y es en este último donde concentrará toda su capacidad de análisis y de crítica. Hume admite únicamente dos tipos de objetos de la razón: cuestiones de hecho y relaciones de ideas Las primeras se caracterizan por ser la base de las ciencias naturales, por darnos verdades probadas o probables y por no estar regidas por el principio de no contradicción. Mientras que las segundas, que son la base de las ciencias formales, nos procuran verdades demostrativas y están regidas por el criterio de la no contradicción.
La relación de causa-efecto es, según Hume, el fundamento de toda inferencia empírica, es decir de toda afirmación que mantengamos en el ámbito de las cuestiones de hecho. Por tanto, la causalidad no es un principio de razón, es decir lógico, demostrativo; sólo es el producto de un hábito empírico, un criterio probable determinado por la experiencia, Y la experiencia no me dice nada sobre lo que sucederá mañana por mucho que yo la exprima. Después de comprobar una y otra vez que el sol sale cada mañana, que el fuego quema o que el pan no está envenenado, creo ciega e ilusoriamente que esto siempre ha de ser así. Sólo la costumbre puede justificar mi esperanza de que las cosas ocurrirán tal como yo las auguro, ya que la costumbre no establece conexiones necesarias. La experiencia marca las fronteras de la razón al limitar el flujo asociativo de mi imaginación y cuestionar los lazos invariables que ésta establece. Sólo sé que no sé nada.
Llegados a este punto os propongo dejar el relato oficial de las ideas de Hume y regresar a Russell uno de sus discípulos más aventajados. Según éste, «decir que A está necesariamente seguido de B equivale a decir únicamente que hay alguna regla general ejemplificada por un gran número de casos observados, y en ninguno de ellos falseada, según la cual los acontecimientos como A están seguidos por acontecimientos como B. No debemos admitir ninguna noción de "compulsión", como si la causa “obligara" al efecto a producirse».
Generalmente, cuando decidimos mover un brazo, continúa observando Russell, se mueve; en alguna ocasión, no obstante, se paraliza a causa de un accidente y permanece inmóvil. Generalmente, si saludamos a un viejo amigo, él nos devolverá el saludo, a no ser que alguien le haya prevenido contra nosotros. Generalmente, si prendemos fuego a la pólvora, explota, a no ser que este mojada. Generalmente, si esperamos hasta ver que el sol asoma la cabeza tras las montañas, lo veremos; a no ser que un objeto lo suficientemente voluminoso haya cambiado su trayectoria o que la acción desenfrenada del hombre en la tierra nos condene finalmente a las tinieblas.
Generalmente, si leemos filosofía, encontraremos una serie de contenidos mediocres; excepcionalmente, sin embargo, podemos gozar de un pensador que nos despierte de algún sueño dogmático, como le pasó a Kant con este autor. Hume es, por tanto, uno de estos pocos escogidos. No en vano, esto pensador no deja de plantear con su pensamiento que “no hay nada menos filosófico que ser positivo o dogmático”.
Manuel Güell y Josep Muñoz. “Sólo sé que no sé nada”. Ed.Ariel

Cuestiones:

1º) Define que son para Hume “cuestiones de hecho” y “relaciones de ideas”.
2º) ¿ De dónde procede la certeza que proporciona cada uno de estos conocimientos?
3º) ¿Qué es el principio de no-contradicción?
4º) ¿De las “cuestiones de hecho” podemos obtener una “evidencia necesaria” o una “creencia probable”? Razona tu respuesta.
5º) Aclara la afirmación de Russell de que “no debemos admitir ninguna noción de “compulsión” como si la causa “obligara” al efecto a producirse”.
6º) A la luz del texto, explica en que consiste el “problema lógico de la inducción”.

Guión para el Contexto de Descartes.

Contexto histórico-filosófico y cultural del “Discurso del Método” de R. Descartes.

* Contexto general: el Renacimiento:
- HUMANISMO.- Antropocentrismo. (“Espíritu humano segregado de Dios”)
- DESARROLLO CIENTÍFICO.-
Física (“La nueva física”) y Astronomía (Heliocentrismo).
Nueva metodología científica: Bacon y la crítica al silogismo.
- AUTONOMÍA DE LA RAZÓN.

* Contexto histórico: Absolutismo, Estados nacionales, Guerra de los Treinta Años, Racionalización de la vida social y económica. Incipiente capitalismo. Comercio.

* Descartes.
- Aspectos biográficos. (Tened en cuenta el carácter biográfico del “Discurso del Método” y subrayad los aspectos más significativos: educación en la Fleche, decepción de la cultura libresca de la escolástica, fascinación por el modelo de la matemática, etc...).
- Algunas obras importantes. Temática de las mismas.

* Antecedentes o influencias del Racionalismo cartesiano.
- La escolástica. Crítica al Silogismo
- La crítica escéptica.
- El estoicismo.
- El agustinismo.
- El método matemático y geométrico.
- El espíritu de la nueva ciencia.

* Contexto filosófico: Características generales del RACIONALISMO
- La Razón única fuente válida de conocimiento
- Construcción deductiva del conocimiento
- Existencia de ideas innatas
- Aspiración a una ciencia universal y necesaria
- Intuición intelectual y deducción como métodos del pensamiento.
- Creencia en la racionalidad del mundo

* Estructura y temática de “El discurso del Método”. (Para la realización de este apartado podéis leer la introducción que el propio Descartes hace a su libro donde expones sus intenciones y las diversas partes que componen el libro)

1. CONTEXTO Y CONTENIDO DOCTRINALES

1.1. LA OBRA

El texto que vamos a comentar contiene dos partes (la segunda y la cuarta) de las seis que componen el Discurso del método. Descartes explica así el contenido de su obra y de cada una de sus partes.

"Si este discurso pareciera demasiado extenso para ser leído de una sola vez, podría dividirse en seis partes: en la primera se encontrarán diversas consideraciones relacionadas con las ciencias. En la segunda, las reglas más características del método que el autor ha indagado. En la tercera, algunas reglas de moral que ha obtenido de este método. En la cuarta parte, las razones que permiten establecer la existencia de Dios y del alma humana, que constituyen los fundamentos de su metafísica. En la quinta, se detalla el orden seguido en sus investigaciones de física y, en particular, la explicación del movimiento del corazón y algunas otras dificultades relacionadas con la medicina, así como también la diferencia existente entre el hombre y los animales en relación con el alma. En la última parte, expone lo que estima es necesario para avanzar en la investigación de la naturaleza más allá de donde él ha llegado, así como las razones que le han impulsado a redactar este discurso".

Ha de tenerse en cuenta que el contenido de las dos partes seleccionadas ha sido desarrollado por Descartes en otras obras, las Meditaciones, los Principios, por lo general de un modo mas riguroso y detallado. Téngase en cuenta también que desde el punto de vista formal, el Discurso del Método presenta dos características importantes: 1) está escrito en francés y no en latín, lengua científica y culta del momento. Descartes ofrece la siguiente explicación: "Y si escribo en francés y no en latín..., es porque espero que aquellos que solamente se sirven de su razón natural, carente de todo prejuicio, juzgarán más correctamente mis opiniones que aquellos que no aceptan sino el pensamiento antiguo" (Discurso, parte sexta)-, 2) está escrito en forma autobiográfica. Al respecto, él mismo señala: "Así pues, no es mi deseo enseñar en este tratado el método que cada persona debe seguir para dirigir adecuadamente su razón; únicamente intento presentar cómo me he esforzado en dirigir la mía" (Discurso, parte primera).

Estos dos rasgos muestran que Descartes: 1) es consciente de que su filosofía constituye una ruptura con toda la filosofía anterior (de ahí su apelación a la "razón natural" frente a los prejuicios de los eruditos mantenedores de la tradición) y 2) adopta cautelas ante el rechazo institucional que pueda sufrir (de ahí su insistencia en que no pretende conseguir adeptos para su filosofía, sino solamente exponer su trayectoria personal).

1.2. EL TEXTO

1. Segunda parte

1. Descartes comienza explicado y justificando con cierta amplitud su proyecto intelectual que no es otro que "suprimir" todas sus creencias a fin de construir enteramente de nuevo el edificio de las mismas: a) Tal tarea se justifica en el hecho de que las creencias adquiridas desde la infancia por distintos caminos y fuentes carecen de coherencia y sistematicidad. Descartes las compara con edificios, ciudades, etc., que no han sido construidos por una única mente y conforme a un único plan. b) Es de señalar, una vez más, la cautela con que Descartes insiste en que esta tarea no es recomendable para todo el mundo
2. A continuación, Descartes se plantea la cuestión del método más adecuado para llevar a cabo tal tarea:
a) Ha de ser un método más simple que la lógica tradicional, más puro intelectualmente (sin mezclar imágenes y sensaciones) que el análisis de los geómetras y más claro que el álgebra de los modernos.
b) Seguidamente expone las cuatro célebres reglas del método.
c)Finalmente añade algunas consideraciones sobre el modo en que él mismo lo ha aplicado. Repárese en que Descartes piensa que el método: 1 es único y aplicable universalmente ("todas las cosas que pueden ser objeto de conocimiento se entrelazan de igual forma"); 2) esencialmente consiste en seguir el orden "el método nos enseña a seguir el orden"), orden real y orden de la razón, y 3) permite alcanzar la totalidad del conocimiento posible en cada caso "no habiendo más que un conocimiento verdadero de cada cosa, aquel que lo posee conoce cuanto se puede saber"
Descartes concluye señalando la necesidad de aplicar el método a la filosofía, de cuyos principios depende todo el edificio de nuestros conocimientos.


2. Cuarta parte
La misma línea de pensamiento y sustancialmente el mismo contenido fue expuesto por Descartes también en las Meditaciones y que su pensamiento se presenta más elaborado en esta última obra, tanto en relación con la "duda" (en el Discurso no aparece la hipótesis del "genio maligno") como en relación con las "ideas", cuyo análisis y clasificación no aparece tampoco en el Discurso. El orden seguido por Renato a lo largo de esta obra es el siguiente:
1. Introducción de la duda metódica: decisión de rechazar "como absolutamente fa1so todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda" y los motivos de ésta.
2. El "pienso luego soy": a) como primer principio de la filosofía que yo indagaba"; b) como paradigma de verdad ("podía admitir como regla general que las cosas que concebimos muy clara y distintamente son todas verdaderas") , y c) como fuente de nuestro conocimiento de la sustancia del alma y de su distinción del cuerpo.
3. Conciencia de la propia imperfección e idea de lo perfecto ("1a idea de un ser más perfecto que el mío", "más perfecta de lo que era la mía y también que tuviese en sí todas las perfecciones") como fundamento para demostrar la existencia de Dios y para el conocimiento de su naturaleza.
Respecto de la existencia de Dios, Descartes propone sus dos conocidos argumentos: el basado en la causalidad (Dios, causa de la "idea" de un ser más perfecto que yo") y el ontológico (puesto que existir es perfección, "Dios, el ser perfecto, es o existe")-
4. Dios como garantía última de la verdad de nuestros conocimientos claros y distintos. Garantizada la verdad de éstos Descartes concluye señalando que hemos de atender solamente a la evidencia de la razón.

Vocabulario básico del Racionalismo

análisis
autoevidencia
certeza
cogito
cualidades primarias
cualidades secundarias
deducción
dualismo
duda metódica
enumeración
evidencia
genio maligno
idea (adventicia, facticia, innata)
idealismo
innatismo
intuición
mecanicismo
método
moral provisional
racionalismo
regla
res cogitans
res extensa
res infinita
síntesis
solipsismo

Glosario:


- Racionalismo. Ver las indicaciones generales respecto a la oposición Racionalismo- Empirismo. Por apuntes.
- Estructura deductiva.- Estructura propia de las matemáticas en donde se parte de principios generales o axiomas para "deducir" verdades particulares. La deducción parte de lo general para llegar a lo particular o individual. Destacar la necesidad de fundamentación de la ciencia, de los principios generales de las mismas, que para este autor se encuentran en la filosofía cuya misión es encontrar esas verdades que sirven de fundamente y a su vez son indudables, es decir no necesitan justificación posterior.
- Duda metódica.- (Dicc. RAE: Suspensión voluntaria y transitoria del juicio para dar espacio y tiempo al espíritu a fin de que coordine todas sus ideas y todos sus conocimientos.) La duda cartesiana no es una duda "real" (propia de los "escépticos") sino un procedimiento, un camino (ese es el significado de la palabra método) para alcanzar la verdad.
- Experiencia inmediata. Confirmación o posibilidad de confirmación empírica (y con frecuencia sensible) de los datos y b) la experiencia como hecho de vivir algo dado anteriormente a toda reflexión o predicación. (En Platón la experiencia seria la "opinión", doxa, conocimiento de lo cambiante a través de los sentidos. Francis Bacon en la época moderna sostiene que la experiencia es no sólo el punto de partida del conocimiento sino el fundamento último del conocimiento
- Proposición. Frase, oración, enunciado del que se puede afirmar su verdad o falsedad. , oraciones declarativas que afirman o niegan algo. Pueden ser empíricas si afirman o niegan algo acerca del mundo (y pueden por tanto ser contrastadas en la experiencia) o formales (serian las "verdades de razón" como la distancia más corta entre dos puntos es la recta").
- Cogito, ergo sum. Pienso luego soy. También reducidamente "cógito". Es la primera verdad indudable que se le presenta a Descartes en su proceso de duda y le permite por un lado afirmar la existencia del sujeto en tanto que cosa que piensa ("res cogitans") y por otro lado tomarla como modelo de toda otra posible verdad (evidencia: claridad y distinción)-
- Método.- (Ver la definición de método en las Reglas para la Dirección del Espíritu. En Apuntes. Destacar que método es un conjunto de reglas y procedimientos para la consecución de la verdad en este caso (fines del método). Remitirnos a las reglas enunciadas en el D.M.
- Evidencia.- (Acudir a DM 1ª regla. Si D. se limitara a rechazar el principio de autoridad, esto no sería nada nuevo. Pero tiene una concepción particular de la evidencia: consiste en la intuición intelectual de una idea clara y distinta, que se caracteriza por la indubitabilidad y excluye toda posibilidad de error. Reconocemos que poseemos una evidencia por el hecho de que no podemos ponerla en duda. por otra parte, el error sólo es posible si el espíritu juzga no en virtud de la evidencia, sino de los prejuicios, ya sea por prevención o por precipitación.
- Certeza.- Es el estado de la mente que se adhiere firmemente a la verdad, y se da cuando el entendimiento suscribe una tesis verdadera. Es el criterio último de verdad; esto es, el criterio de verdad no es la conformidad del entendimiento con la cosa, sino la seguridad propia del sujeto: la adecuación del sujeto consigo mismo.
- Criterio de verdad.- Base o medio para juzgar o definir una cosa por alguna de sus cualidades (verdad, bondad, belleza, justicia, virtud). Tb. CRITERIO DE CERTEZA.- Regla para distinguir lo verdadero de lo falso. Consistirá en la claridad y distinción de las ideas: “Me parece poder establecer (…), como regla general, que son verdaderas todas las cosas que concebimos muy clara y distintamente”.

- Claridad.- Una idea es clara cuando se distinguen todos sus elementos; es distinta cuando no se puede confundir con ninguna otra. La idea clara y distinta es siempre de naturaleza simple, pues sólo así puede ser conocida toda entera desde el instante en que es comprendida. Una naturaleza simple puede ser una esencia (como la del triángulo), un hecho (como el pensamiento), una existencia (como la del yo) o una relación (como la igualdad).
- Ontología.- (Definición valorada en 25.000 pesetas y que siempre va con su prima la Gnoseología) (Gr. on, ser +logos, pensamiento). Estudio del ente en cuanto ente (Del ser en tanto que algo que es y las propiedades que de suyo le pertenecen) Sinónimo de metafísica, de filosofía primera.
- Sustancia.- "Por sustancia no debemos entender otra cosa que aquella cosa que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir. (Principios de la Filosofía, 1,51)". El término sustancia no es unívoco sino análogo aplicado a Dios y a otros seres. Cada sustancia tiene un atributo principal que constituye su esencia o naturaleza.
- Creación constante. Dios hace que empiecen a existir y sigan existiendo todas las sustancias. Creación alude aquí a producción divina. El como se produce esa creación ha sido un problema debatido desde Platón (demiurgo) y que se agrava con la doctrina cristiana de la creación "ex nihilo". Leibniz afirmaba que la criatura depende continuamente de la operación divina, de modo que no seguiría existiendo si Dios no continuara obrando. Para descarte (M.M) esta clara la momentaneidad esencial de cada instante del tiempo y del mundo, sostenidos siempre por la incesante operación divina.
- Pensamiento (res cogitans).- Cosa que piensa. Alma. ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también, imagina y siente. El pensamiento no solo es distinto del cuerpo, sino que existe aunque no exista el cuerpo; es decir, no necesita del cuerpo para existir; es por tanto una sustancia.
- Extensión (res extensa).- Es el atributo de la sustancia corpórea "la extensión es longitud, anchura y profundidad, constituye la naturaleza de la sustancia corpórea (Principios, I, 53). La esencia de las cosas materiales no pueden ser las cualidades sensibles que son oscuras y confusas sino la extensión que concebimos de manera "muy clara y distinta" Según Descartes podemos imaginar la extensión sin cualidades sensibles, pero no podemos pensar estas cualidades sin la extensión.
- Sustancia propia (infinita).- Dios. Sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omniscente, por la que todo existe. Según Descartes, es “causa sui”. Asimismo, la veracidad de Dios garantiza el valor de las ideas claras y distintas y fundamenta en último término el criterio de certeza
- Sustancia impropia (finita).- Res cogitans: (Sustancia pensante. Sustancia espiritual, el alma o el yo, cuyo atributo esencial es el pensamiento. “Sustancia cuya esencia entera o naturaleza es la de pensar” y que “para ser no necesita de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material”); y res extensa.( Sustancia extensa, material. Realidades corpóreas, incluido el cuerpo humano, cuyo atributo esencial es la extensión (cualidad primaria común a todos los cuerpos).

Savater sobre Descartes

En su libro "Las preguntas de la vida", en el capítulo en el que trata el tema de la identidad personal hay observaciones muy interesantes del profesor Savater sobre la primera certeza cartesiana, y aquí las dejo para quien esté interesado. Aprovecho para animaros a leer este interesantísimo libro que trata con rigor pero de una manera asequible algunos de los temas que más han preocupado a los filósofos (la muerte, el conocimiento, la belleza, la felicidad...). También en la misma página de Diego Reina teneis una edición electrónica de "Ética para Amador" igaulmente recomendable.
"Muy bien, razonemos cuanto queramos pero... (podemos estar realmente seguros de algo? Los escépticos de pura cepa vuelven a la carga sin darse por vencidos (después de todo, lo característico del buen escéptico es que nunca se da por vencido... ¡ni mucho menos por convencido!). En el capítulo anterior hemos intentado explicar cómo llegamos a sustentar racionalmente ciertas creencias, pero el escéptico radical -quizá escondido dentro de nosotros mismos- sigue gruñendo sus objeciones. Bueno, nos dice, de acuerdo, ustedes se conforman con saber por qué creen lo que creen; pero ¿pueden explicarme por qué no creen lo que no creen? ¿Y si fuésemos sólo cerebros flotando en un frasco de algún fluido nutritivo, a los que despiadados sabios marcianos someten a un experimento virtual? ¿Y si los extraterrestres nos estuvieran haciendo percibir un mundo que no existe, un mundo inventado por ellos para engañamos con falsas concatenaciones causales, con falsos paisajes y falsas leyes aparentemente científicas? ¿Y si nos hubieran creado en su laboratorio hace cinco minutos, con los fingidos recuerdos de una vida anterior inexistente (como a los replicantes de la película ? Por muy fantástica que sea esta hipótesis, es al menos posible imaginarla y, si fuera cierta, explicaría también todo/lo que creemos ver, oír, palpar o recordar. ¿Podemos estar seguros entonces de algo, si ni siquiera somos capaces de descartar la falsificación universal.
René Descartes, el gran pensador del siglo XVII, es considerado plausiblemente como el fundador de la filosofía moderna precisamente por haber sido el primero en plantearse una duda de tamaño semejante y también por su forma de superarla. Desde luego, Descartes no mencionó a los extraterrestres (mucho menos populares en su siglo que en el nuestro) ni habló de cerebros conservados artificialmente en frascos. En cambio planteó la hipótesis de que todo lo que consideramos real pudiera ser simplemente un sueño -el filósofo francés fue más o menos coetáneo del dramaturgo español Calderón de la Barca, autor de La vida es sueño- y que las cosas que creemos percibir y los sucesos que parecen ocurrirnos fueran sólo incidentes de ese sueño. Un sueño total, inacabable, en el que soñamos dormimos y también a veces despertar (¿acaso no nos ha ocurrido a veces en sueños creer que despertamos y nos reímos de nuestro sueño anterior?), lleno de personas soñadas y paisajes soñados, un sueño en el que somos reyes o mendigos, un sueño extraordinariamente vívido... pero sueño al fin y al cabo, sólo un sueño. No contento con esta suposición alarmante, Descartes propuso otra mucho más siniestra: quizá somos víctimas de un genio maligno, una entidad poderosa como un dios y mala como un demonio dedicada a engañarnos constantemente, haciéndonos ver, tocar y oler lo que no existe sin otro propósito que disfrutar de nuestras permanentes equivocaciones. Según la primera hipótesis, la del sueño permanente, nos engañamos solitos; según la segunda, la del genio malvado, alguien poderoso (¡alguien parecido a un extraterrestre, aunque como la misma tierra sería un engaño no podemos llamarle así!) nos engaña a propósito: en ambos casos tendríamos que equivocamos sin remedio y tomar constantemente lo falso por verdadero.

Para una persona corriente, estas dudas gigantescas resultan bastante raras: ¿no estaría un poco loco Descartes? ¿Cómo vamos a estar soñando siempre, si la noción de sueño no tiene, sentido más que por contraste con los momentos en que estamos despiertos? Y además sólo soñamos con cosas, personas o situaciones conocidas durante los períodos de vigilia: soñamos con la realidad porque de vez en cuando tenemos contacto con realidades no soñadas. Si siempre estuviéramos soñando, sería igual que no soñar nunca. Además, ¿de dónde saca Descartes su genio maligno? Si existe tal dios o demonio dedicado constantemente a urdir una realidad coherente para nosotros ¿por qué no le llamamos «realidad» y acabamos de una vez? ¿Cómo va a engañarnos si nada nunca es verdad? Si siempre nos engaña, ¿en qué se diferencia su engaño de la verdad? ¿Y qué más da conocer un mundo real en el que hay muchas cosas o conocer muchas cosas fabricadas por un demonio juguetón pero real?

Desde luego, Descartes no estaba loco ni desvariaba arrastrado por una imaginación desbordante. Como todo buen filósofo, se dedicaba nada más (¡ni nada menos!) que a formularse preguntas en apariencia muy chocantes pero destinadas a explorar lo que consideramos más evidente, para ver si es tan evidente como creemos... al modo de quien da varios tirones a la cuerda que debe sostenerle, para saber si está bien segura antes de ponerse a trepar confiadamente por ella. Puede que la cuerda parezca amarrada como es debido a algo sólido, puede que todo el mundo nos diga que podemos confiar en ella pero... es nuestra vida la que está en juego y el filósofo quiere asegurarse lo más posible antes de iniciar su escalada. No, ese filósofo no es un loco ni un extravagante (¡por lo menos no suele serlo en la mayoría de los casos!): sólo resultó algo más desconfiado que los demás. Pretende saber por si mismo y comprobar por sí mismo lo que sabe. Por eso Descartes llamó «metódica» a su forma de dudar: trataba de encontrar un método (palabra que en griego significa «camino») para avanzar en el conocimiento fiable de la realidad. Su escepticismo quería ser el comienzo de una investigación, no el rechazo de cualquier forma de investigar o conocer.

Bien, supongamos que todo cuanto oreo saber no es más que un sueño o ficción producida para engañarme por un genio maligno. ¿No me quedaría en tal caso alguna certeza donde hacer pie, a pesar de mis inacabables equivocaciones? ¿No habrá algo tan seguro que ni el sueño ni el genio puedan convertirlo en falso? Puede que no haya árboles, mares ni estrellas, puede que no haya otros seres humanos semejantes a mí en el mundo, puede que yo no tenga el cuerpo ni la apariencia física que creo tener... pero al menos sé con toda certeza una cosa: existo. Tanto si me equivoco como si acierto, al menos estoy seguro de que existo. Si dudo, si sueño, debo existir indudablemente para poder soñar y dudar. Puedo ser alguien muy engañado pero también para que me engañen necesito ser. «De modo que después de haberlo pensado bien -dice Descartes en la segunda de sus Meditaciones y de haber examinado todas las cosas cuidadosamente, al final debo concluir y tener por constante esta proposición: yo soy, yo existo es necesariamente verdadera, cuantas veces la pronuncio o la concibo en mi espíritu » Cógito, ergo sum: pienso, luego existo. Y cuando dice «pienso» Descartes no sólo se refiere a la facultad de razonar, sino también a dudar, equivocarse, soñar, percibir... a cuanto mentalmente ocurre o se me ocurre. Todo pueden ser ilusiones mías salvo que existo Con ilusiones o sin ellas. Si, digo «veo un árbol frente a mí» puedo estar soñando o ser engañado por un extraterrestre, burlón; pero si afirmo «creo ver un árbol frente a mí y por tanto existo» tengo que estar en lo cierto, no hay dios que pueda engañarme ni sueño que valga. Ahí la cuerda está bien amarrada y puedo comenzar a trepar.

¿Quién o qué es ese «yo» de cuya existencia ya no cabe dudar? Para Descartes, se trata de una res cogitans, una cosa que piensa (entendiendo «pensar» en el amplio sentido antes mencionado). Quizá traducir la palabra latina res por «cosa» no sea muy adecuado y resultase mejor traducirla por «algo» o incluso por «asunto», en el sentido genérico que tiene también en res publica (el asunto o asuntos públicos, el Estado): el yo es un algo que piensa, un asunto mental. Sea como fuere, por aquí le han venido después a Descartes las más serias objeciones a su planteamiento. ¿Por qué esa «cosa que piensa y que por tanto existe soy yo, un sujeto personal? ¿No podríamos decir simplemente «se piensa» o «se existe» de modo impersonal, como cuando afirmamos «llueve» o «es de día»? ¿Por qué lo que piensa y existe debe ser una cosa, un algo existente y estable, en lugar de ser una serie de impresiones momentáneas que se suceden? Existen pensamientos, existe el existir, pero... ¿por qué llama Descartes «yo» al supuesto sujeto que sostiene esos pensamientos y esa existencia? Veo árboles, noto sensaciones, razono y calculo, deseo, siento miedo... pero nunca percibo una cosa a la que pueda llamar “yo”.

Cien años después de Descartes, el escocés David Hume apunta en su Tratado de la naturaleza humana: «Por mi parte, cuando penetro más íntimamente en lo que llamo "yo mismo", siempre tropiezo con una u otra percepción particular, de frío o de calor, de luz o de sombra, de dolor o de placer. Nunca puedo captar un "yo mismo" sin encontrar siempre una percepción, y nunca puedo observar nada más que la percepción.» Según Hume, aquí también existe un espejismo, a pesar de los esfuerzos de Descartes por evitar el engaño. Lo mismo que creo «ver» un bastón roto al introducido en el agua -a causa de -la refracción de la luz-, también creo «sentir» una sustancia ininterrumpida y estable a la que llamo «yo» tras la serie sucesiva de impresiones diversas que percibo: como siempre noto algo, creo que hay un algo que está siempre notando y sintiendo. Pero a ese mismo sujeto personal que Descartes parece dar por descartado -perdón por el chiste horrible- no lo percibo nunca y por tanto no es más que otra ilusión.

Fernando Savater. Las preguntas de la vida (71-75). Ariel."

Tal vez un comic

Desde Asturias se empeñan en ponerlo más fácil pincha aquí y desde Cataluña se nos invita a polemizar con Descartes:"¿siento, luego existo?"

Tema 7 - Descartes y el Racionalismo.

Para trabajar el tema del Racionalismo y Descartes, además del desarrollo del manual de Santillana, os propongo estos apuntes debidos al profesor Miguel Moreno Muñoz

RACIONALISMO Y AUTONOMÍA DE LA RAZÓN

I. Introducción: El comienzo de la Modernidad

Con Descartes, en el s. XVII, comienza la filosofía moderna. En palabras de Hegel:
«Con Descartes entramos [...] en una filosofía propia e independiente. [...] Esta filosofía erigida sobre bases propias y peculiares abandona totalmente el terreno de la teología filosofante [...] para situarse al otro lado. [...] Este pensamiento [...] se afirma y se hace fuerte como tal, relegando a segundo plano y rechazando como ilegítima la exterioridad muerta de la autoridad.» [Lecciones sobre la historia de la filosofía, III].
La nueva etapa del pensamiento que Descartes inaugura se caracteriza por la autonomía absoluta de la filosofía y de la razón frente a las autoridades religiosas o civiles tradicionales. A partir de ahora, la razón no se sentirá sometida a otra autoridad distinta de ella misma. La razón se considera el juez supremo a quien corresponde determinar lo verdadero y
conveniente en el conocimiento, en la vida política y en la moral. Matemáticas y Geometría ejemplifican ahora el ideal del nuevo saber a fomentar.
Por Racionalismo se entiende la primera corriente filosófica de la Modernidad (s. XVIII),inaugurada por Descartes y a la que pertenecen también Leibniz, Espinosa y Malebranche.Sostiene que nuestros conocimientos válidos y verdaderos sobre la realidad no proceden de los sentidos, sino de la razón, de nuestro entendimiento.
Dos afirmaciones fundamentales respecto al conocimiento:
[1ª] Nuestro conocimiento acerca de la realidad puede ser construido deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes, independientes de la experiencia )ésta sólo proporciona materiales necesarios, pero confusos).
[2ª] Las ideas y principios son innatos al entendimiento: éste los posee en sí al margen de toda experiencia sensible.
A esto se llama innatismo: hay ideas innatas, connaturales al entendimiento, que no son generalizaciones a partir de
la experiencia sensible.
El racionalismo se opone al «Empirismo» )la respuesta surgida en el s. XVIII al racionalismo del XVII. Principales representantes: Locke, Berkeley y Hume. Mantiene que todos nuestros conocimientos proceden, en último término, de los sentidos, de la experiencia sensible).

1. Vida y obras de Descartes
Nace el 31-3-1596. Tercer hijo de un consejero del Parlamento de la Bretaña. Entre 1604-1612 estudia en La Flèche, con los jesuitas, sobre todo lógica, filosofía y matemáticas. Desde el inicio, fue un estudiante bien dotado y deseoso de adquirir conocimientos:
«Aunque sometió a fuertes críticas la educación tradicional que había recibido (tanto que, al dejar el colegio, renunció
durante algún tiempo al estudio) no sintió resentimiento hacia sus maestros ni desprecio por su sistema de educación. (...)
Siempre habló de los jesuitas de La Flèche con afecto y respeto, y consideraba su sistema de educación como muy superior al que proporcionaban la mayoría de las demás instituciones pedagógicas. Por sus escritos queda claro que había recibido la mejor educación posible dentro de la estructura tradicional» [Coplestone].

Repasando lo aprendido, descubrió que no estaba basado en fundamentos sólidos. Irónicamente dice:
«La filosofía nos enseña a hablar con una apariencia de verdad sobre todas las cosas,y hace así que seamos admirados por los menos sabios». «Aunque ha sido cultivada durante siglos por los mejores espíritus, no encontramos todavía en ella ninguna cosa sobre la cual no se dispute, y que no sea, por tanto, dudosa».
El 10-11-1619, tres sueños consecutivos le convencieron de que su misión era la búsqueda de la verdad mediante el empleo de la razón (cuando tuvo la oportunidad de reflexionar mucho en solitario, siendo soldado del ejército de Maximiliano de Baviera, en Neuberg, junto al Danubio). Desde 1628 vivió en Holanda, donde permaneció hasta 1649.
Escribió:
* El tratado sobre el mundo, no publicada hasta 1677 por la condena de Galileo.
* Discurso sobre el Método y la recta conducción de la Razón y la búsqueda de la Verdad en las Ciencias, 1637, junto con
ensayos sobre los meteoros, la dióptrica y la geometría.
* Reglas para la dirección del espíritu. Parecen escritas en 1628, aunque publicadas póstumamente.
* Meditaciones Filosofía Primera, en latín, junto con una serie de críticas y objeciones por
parte de los teólogos y las respuestas de Descartes a ellas.
* Otra edición de las Meditaciones, junto con la séptima serie de objeciones y respuestas de Descartes.
* Principios de Filosofía, en 1644, en latín. Traducidos en 1647 al francés por el abad Claude Picot.
* Las pasiones del alma, 1649.
* La búsqueda de la verdad por la luz natural,diálogo inacabado. En 1701 apareció una traducción latina.
En septiembre de 1649 se trasladó a Suecia, a invitación de la Reina Cristina. Los rigores del invierno, junto con la práctica de la reina de hacerle acudir a las cinco de la mañana a la biblioteca (él, que estaba acostumbrado a pasar
mucho tiempo en la cama), fueron demasiado para él y no pudo resistir un ataque de fiebre a finales de enero de 1650. El 11 de febrero murió.
Siempre fue hombre moderado y de disposición agradable. Nunca se casó, porque entendió que una vida retirada y tranquila era esencial para su obra. Siempre profesó la fe católica y tuvo una actitud respetuosa al hacerlo. No parece que su
objetivo deliberado fuera construir un nuevo sistema filosófico enfrentado a los dogmas católicos tradicionales. En general, evitó siempre las discusiones puramente teológicas. Opinaba que el camino del cielo está tan abierto tanto a
las ignorantes como a los doctos, y que los misterios revelados exceden a la comprensión humana. Como filósofo y matemático, no teólogo, se ocupó de problemas que, en su opinión, pudieran ser resueltos con la luz de la sola razón.

2. EL OBJETIVO DE DESCARTES
! El logro de la verdad filosófica mediante el uso de la razón. («Quería dedicarme por entero a la búsqueda de la verdad». D.M., 4.) Intentaba desarrollar un sistema de proposiciones verdaderas en el que no se diese por supuesto
nada que no fuera evidente por sí mismo e indudable. Todo el edificio debía reposar sobre un fundamento seguro, de forma que el sistema fuera impermeable a los ataques corrosivos del escepticismo.
! Su concepción de la filosofía: «Filosofía significa el estudio de la sabiduría, y por sabiduría entiendo no solamente la prudencia en la acción, sino también un conocimiento perfecto de todas las cosas que el hombre puede conocer, tanto
para orientar su vida y conservar su salud como para la invención de todas las artes» (P.F., Carta Prelim.).
! Filosofía incluía en Descartes no sólo la metafísica, sino también la física o filosofía natural, (= el tronco del árbol de las ciencias), de la que se derivan la medicina, la mecánica y la moral. Por moral, «entiendo la más alta y más
perfecta ciencia moral que, presuponiendo un conocimiento completo de las demás ciencias, es el último grado de la sabiduría» (Ibid.). Reconoce un gran valor práctico a la filosofía. Cree que debe «abrir a cada uno el camino por el que
pueda encontrar en sí mismo, y sin tomarlo de otro, todo el conocimiento que le es esencial para la dirección de su vida» (B.V.;A.T., IX B,3. Pero nunca elaboró una ciencia moral sistemática, de acuerdo con su propio plan.
Es indudable que, al menos en cierto sentido, rompió deliberadamente con el pasado.
[1º] Decidió comenzar desde el principio, sin confiar en la autoridad de ningún filósofo anterior (el exceso de confianza en Aristóteles hasta ese momento había provocado muchos retrasos en filosofía y en la ciencia en general, sobre todo en Astronomía y en Física). Prefería confiar en su propia razón que en la autoridad.
[2º] Había resuelto evitar aquella confusión de lo claro y lo evidente con lo que es solamente una conjetura más o
menos probable, de lo que acusaba a los escolásticos. Sólo admitiría el conocimiento cierto.
[3º] Pretendía alcanzar ideas claras y distintas, para trabajar sólo con aquellas y rechazar las que no tenían un sentido claro (p.ej., los escolásticos no decían nada claro al distinguir sustancia de extensión o cantidad de sustancia incorpórea.
! Descartes concedió poco valor al saber histórico o libresco en general. Romper con el pasado no significaba rechazar todo cuanto otros filósofos habían tenido por verdadero. No pretendió nunca ser el primer hombre que descubriese proposiciones filosóficas verdaderas. Sólo quería encontrar y aplicar el método adecuado para la búsqueda de la verdad, un
método que le capacitaría para demostrar verdades en un orden racional y sistemático, independientemente de que antes hubieran sido conocidas o no. Así podría construir una filosofía cierta y bien ordenada, con la que oponerse al escepticismo, más que al escolasticismo.
! Su ideal: un sistema orgánicamente conectado de verdades científicamente bien establecidas, ordenadas de tal modo que la
mente pase de verdades fundamentales evidentes por sí mismas a otras verdades evidentes implicadas por las primeras. Se trataba de hacer que las verdades se ajusten a un esquema racional, del mismo modo que lo hacían las matemáticas.
3. Aspectos importantes de la filosofía cartesiana

[1º] Unidad del saber y necesidad de método
— Las distintas ciencias son manifestaciones de una única sabiduría humana.
— La sabiduría es única porque la razón humana es una sola, aunque aplicada a diversos objetos.
— Si la razón es única, interesa conocer su estructura y funcionamiento, para conocer sin error.

[2º] Dos modos de conocimientos:
— Intuición: Especie de «luz o instinto natural» por el que captamos sin posibilidad de error, y de forma inmediata, los conceptos simples que surgen de la razón misma. La intuición de las naturalezas simples es el punto de partida para la
— Deducción: Es una intuición sucesiva de las naturalezas simples y de las conexiones entre ellas. Se ejerce de dos modos: 1º) Análisis, hasta descomponer el objeto en sus elementos más simples; 2º) Síntesis, reconstruyendo deductivamente lo complejo a partir de lo simple.
Este es el único método que responde a la dinámica de la razón única. Pero sólo se ha empleado así en matemáticas, donde ha posibilitado un progreso extraordinario. Es necesario, por tanto, extenderlo a todos los ámbitos del saber. Por tanto,

[3º] Necesidad del método

— La deducción ha de realizarse según un orden para no perdernos en oscuras meditaciones.
— La construcción del sistema debe fundamentarse sobre una verdad absolutamente cierta. ¿Cómo? Eliminandotodo aquello que admita la menor posibilidad de duda.
[4º] La duda como método. Distintos niveles:
1º. Desconfianza ante la información procedente de los sentidos (cfr. 2a).
— Pero no afecta a la existencia del mundo que nos rodea, de las cosas que percibimos. Si los sentidos nos inducen a veces a error, ¿qué garantías tenemos de que no lo hacen siempre?
[± Objeción: No serán tan malos informadores cuando nos han permitido sobrevivir. Pero los márgenes de precisión y rigor exigidos por la física moderna, la astronomía, la óptica, etc. obligan a corregir mediante cálculos e instrumentos las limitaciones del sentido común: Teoría de la relatividad, geometrías de Riemann (ej. de Copérnico: la tierra gira en torno al sol y no al revés).]
2º. Imposibilidad de distinguir cuándo soñamos/cuándo estamos despiertos (posición cercana al solipsismo).
— No afecta a las verdades matemáticas, de la geometría o la aritmética (cfr. 3b).
— La viveza de algunas impresiones recibidas en sueños es extraordinaria, y ciertamente nos confundimos algunas veces.
Aunque todos tenemos criterios para distinguir la vigilia del sueño, estos no sirven para fundamentar una certeza absoluta.
[± Objeción: ¿Te parece razonable esta manera de aplicar la duda? ¿Se te ocurre algún razonamiento de sentido común en contra de este desarrollo del argumento cartesiano?]
3º. Hipótesis de un genio maligno empeñado en confundirnos y equivocarnos siempre.
— No afecta, a pesar de su radicalidad, a una primera certeza absoluta: Yo soy. Si no existiera, no podría ser engañado. Por tanto, aunque al pensar me equivoque, es innegable que «Pienso, luego existo». Esta hipótesis equivale a suponer que tal vez mi entendimiento es de tal naturaleza que se equivoca necesariamente y siempre cuando cree haber captado la verdad. Es algo parecido a lo que hará Nietzsche: suponer que el hombre está mal hecho, que es incapaz de captar la verdad y que vive de ilusiones y voluntad de poder. Pero Descartes, como racionalista, opina que el hombre, utilizando adecuadamente su razón, puede llegar a la verdad en todos los campos del saber.
[± La objeción de Kant: Pienso, luego existo no tiene por qué ser verdad: existe mucha gente que no piensa.
Parece obvio que pensar aquí se emplea en un sentido fuerte, no trivial. Se podría argumentar mejor que piedras y otros muchos objetos existen, pero no tenemos constancia de que piensen.]
4º. Análisis de la primera certeza, prototipo de las demás:
— Me descubre como cosa que piensa, distinta a la realidad exterior. Puedo dudar de todo, menos de que existe un ser que
duda. Por tanto, mi existencia está exenta de toda duda o error posible.
— Sustancia pensante: = que tiene su razón de ser en sí misma, no en nada exterior a ella; semejanza con la aristotélica en propiedades esenciales y accidentales; = mente, inteligencia, alma, razón, etc. Su actividad consiste en pensar, dudar,
entender, afirmar, negar, querer o no querer, imaginar, sentir, etc.
— Se diferencia de la realidad exterior en que su naturaleza es sólo pensar.
[± Objeción: ¿no necesita para existir de ningún lugar, cosa material, cuerpo, etc.? ¿Cómo podría ser lo que es si no
existiera el cuerpo? ¿Te parece aceptable esta forma de idealismo, que le lleva a situarse al margen de la historia y de la naturaleza, como si de una entidad matemática se tratase?]
— La primera certeza es modelo de toda verdad porque la captamos con total claridad y distinción (intuitivamente). Aquí tenemos una referencia al primer modo de conocimiento: por intuición captamos las ideas simples, las más fáciles de captar y sin posibilidad de error, sin necesidad de demostración, inmediatamente. Es el que nos muestra las verdades de la matemática, aritmética y geometría.
[± Pero, ¿no hay deducción en matemáticas o en geometría? ¿No está condicionado nuestro conocimiento intuitivo por nuestro inconsciente, nuestros deseos, intereses, etc.? ¿Acaso cosas aparentemente simples como las leyes de Kepler, las de Newton, las de la termodinámica, etc., no han exigido largos años de investigación y sofisticadas técnicas matemáticas? Estas afirmaciones de Descartes deberían ser matizadas.]
— Las ideas complejas, sin embargo, las conocemos por demostración, lo que abre la posibilidad de dar pasos en falso si no utilizamos el método adecuado. Por tanto, tenemos ya el criterio de certeza: será verdadero todo lo que perciba con igual claridad y distinción. Esto valdrá como regla general.
5º. El «salto» de las ideas a la realidad objetiva
— Problema: ¿cómo demostrar, a partir de la primera certeza, la existencia de una realidad exterior al pensamiento? Contamos con dos elementos: el pensamiento (= actividad) las ideas (= objetos del pensamiento).
P. ej: «Yo pienso que el mundo existe», incluye: * el yo que piensa (existencia indudable); * el mundo exterior al pensamiento (= realidad dudosa); * las ideas de mundo y existencia que indudablemente poseo (si no, no podría pensar que el mundo existe). Conclusión: el pensamiento piensa siempre ideas (en Descartes, las ideas son una representación o fotografía que contemplamos, no una lente a través de la cual percibimos las cosas, como sucedía en la filosofía anterior). Por tanto, ¿cómo garantizar que a la idea de mundo le corresponde una realidad, el mundo? Aquí conviene tener presente estas consideraciones:
1ª. La actividad del pensamiento consiste en pensar ideas.
2ª. Dos observaciones sobre las ideas En cuanto actos mentales (= modos de pensamiento), todas tienen la misma realidad; en cuanto poseen un contenido objetivo, son muy distintas entre sí: son más importantes las que representan sustancias que las que representan accidentes o modos.
4. Clases de ideas
[1] Adventicias: Parecen provenir de nuestra experiencia externa (peces, árboles, colores).
[2] Facticias: Las que construye la mente a partir de otras (p.ej.: un Pegaso). Ambas son cuestionables. Ninguna puede
servirnos para demostrar la existencia de la realidad extramental porque no tenemos certeza de que exista el mundo exterior, realmente (contra las adventicias) y porque no tenemos garantía de la verdad de las segundas al ser construidas por el pensamiento.
[3] Innatas: pocas, pero las más importantes: las posee el pensamiento en sí mismo (pensamiento, existencia, Dios). Lógicamente, el punto de partida del edificio racionalista serán las ideas innatas]

5. La realidad objetiva de las ideas Toda idea se origina en una causa real, extramental. 1º. Dios como idea innata, necesariamente existente, que fundamenta la existencia del mundo exterior. La idea de infinito, innata, = idea de Dios (no puede ser adventicia porque no tenemos experiencia directa de Dios, y tampoco facticia [¿cómo demostrar que no es
facticia?]; sabemos que algo es finito porque tenemos la idea de infinitud). 6
Si la idea como realidad objetiva exige una causa real adecuada, la idea de un ser Infinito debe tener una causa infinita,
6 luego el ser Infinito existe (12a-12b).
2º. Existencia del mundo: Puesto que Dios existe y es infinitamente bueno y veraz, no puede engañarme dejándome creer
que el mundo existe; 6 luego el mundo existe. Por tanto, Dios garantiza la existencia del mundo exterior y de la adecuada correspondencia de mis ideas con ese mundo exterior. Pero Descartes no indica que a todas mis ideas les corresponda una realidad extramental: Dios sólo garantiza la existencia de extensión y movimiento (como Galileo), nada más. A partir de aquí podrán deducirse las demás cualidades de la física.
6. La estructura de la realidad
[Sustancia infinita (= Dios); sustancia pensante (= yo); sustancia extensa (= los objetos físicos).] Sustancia es una cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir. Pero tal definición sólo puede ser aplicada de modo absoluto a Dios. [± Nota: El objetivo último de Descartes, al afirmar que alma y cuerpo (pensamiento y
extensión) constituyen sustancias distintas, es salvar la autonomía del alma respecto de la materia. Descartes comparte la
concepción mecanicista y determinista del mundo material existente en la ciencia clásica, donde no quedaba lugar alguno para la subjetividad. En este universo, la libertad del ser humano sólo podía salvaguardarse situando el alma fuera del mundo de la necesidad mecanicista, y esto le obligó a asignarle una esfera independiente y autónoma de la materia. Esa independencia de alma y cuerpo, restringiendo a este último el sometimiento a las leyes físicas, es la aportación central del concepto cartesiano de sustancia.]
7. El ideal científico de Descartes
1º. El marco filosófico para la nueva ciencia: Descartes aportó la filosofía general que sirvió de marco a la nueva ciencia geométrica de la naturaleza que por entonces desarrollaban Kepler y Galileo. Pretendía construir una ciencia universal, con rango de verdad necesaria, en la que a partir de unos principios evidentes se dedujera la totalidad del
saber, de acuerdo con el procedimiento de los geómetras. Su objetivo era reemplazar a Aristóteles y a la filosofía aristotélico-escolástica de la ciencia, ofreciendo un sistema global y bien articulado del conocimiento, con el grado de
verdad y de necesidad al que Aristóteles aspiró pero que la tradición derivada de él no había podido alcanzar por no emplear método alguno o seguir el camino equivocado.
Descartes confiaba en que su construcción filosófico científica, tal como él la presentó por ejemplo en sus Principios de la filosofía (1644). sería finalmente adoptada por las instituciones más avanzadas. Por eso se esforzó por mantener buenas relaciones con la orden de los jesuitas, en cuyo prestigioso colegio de La Fléche había cursado sus primeros estudios. Por otra parte, frente al heterodoxo desarrollo de la cosmología copernicana que realizó Giordano Bruno, Descartes construía la nueva filosofía-ciencia como un saber que no entraba en conflicto con la religión cristiana y que, incluso, demostraba con argumentos concluyentes y transparentes la existencia de Dios y la inmortalidad del alma (al
menos su separación con respecto al cuerpo). Descartes coincidía con Galileo en su oposición al viejo saber como en su interés por desarrollar una ciencia matemática de la naturaleza. Consideraba acertados sus trabajos en aspectos puntuales, pero echaba en falta un marco general y unos principios universales a partir de los cuales se dedujeran sus
investigaciones particulares. Encuentro, en general, que [Galileo] filosofa mucho mejor que el vulgo en la medida en que se separa tanto como puede de los errores de la Escuela y trata de examinar las materias físicas mediante razones matemáticas. En eso estoy enteramente de acuerdo con él, y sostengo que no hay otro medio para encontrar la verdad. Pero me parece que falla mucho en que hace continuas digresiones y no se detiene a exponer por completo ninguna materia.
Esto muestra que no las ha examinado por orden y que, sin haber considerado las primeras causas de la naturaleza, ha buscado tan sólo las razones de algunos efectos particulares, y, así, ha edificado sin fundamento.
DESCARTES: Carta a Marin Mersenne del 11 de octubre de 1638

Como Galileo, Descartes cree que la naturaleza es geometría y sólo geometría y que, por tanto, únicamente una física matemática es capaz de explicarla de forma correcta; también coincide en sostener que las cualidades sensibles secundarias (olores, colores, sabores, sonidos) no son reales, sino el efecto sobre nuestros sentidos de las cualidades primarias: corpúsculos de materia extensa en movimiento.
Su objetivo, sin embargo, es formular el marco filosófico general (con su ontología o teoría acerca de lo que existe) que dé sentido a esa nueva ciencia de la naturaleza y presentarlo a partir de los primeros principios: las primeras verdades evidentes y, por tanto, necesarias, descubiertas por la conciencia; y Dios como garantía de la objetividad de nuestras evidencias y como fundamento absoluto e incondicionado de todo lo que existe.
2º. Una nueva ontología mecanicista: Nuestra mente (res cogitans o sustancia pensante) se forja a partir de la realidad exterior o naturaleza y es, por lo tanto, verdadera. La naturaleza es una res extensa, es decir, una sustancia tridimensional dotada de una cierta cantidad de movimiento.
La naturaleza es, pues, materia y movimiento. La materia para Descartes, no obstante, como pura extensión figurada, viene a ser idéntica con el espacio tridimensional, homogéneo, de la geometría euclídea y es, por consiguiente, plenum del que está excluido el vacío. Para Descartes, el vacío es una noción contradictoria en sí misma, pues vendría a ser un espacio sin espacio, un no ser que es. La materia, por otra parte, existe como corpúsculos siempre divisibles en principio —al menos para Dios no hay átomos dotados de una determinada figura y extensión.
El conjunto de la materia-espacio extenso no es, ciertamente, finito, pues no podemos asignarle ningún límite: pero tampoco es infinito, pues, para Descartes, sólo Dios es infinito, es decir, necesario. Descartes lo declara
indefinido, pues podría tener algún límite conocido por Dios. Así se evita la infinitud del universo, que implicaría la necesidad y divinidad del mismo (lo que había hecho Bruno y volverá a hacer inmediatamente después Spinoza). Como
extensión indefinida, el universo es una criatura contingente, radicalmente dependiente de Dios para la existencia y permanencia en el ser. Por supuesto, esta materia-espacio indefinida es homogénea en toda su extensión.
3º. Leyes del movimiento: Dios introduce el movimiento en la naturaleza en una determinada cantidad que se conserva constante, y establece las leyes que rigen ese movimiento:
[i] La primera es la ley de inercia (formulada por primera vez por Descartes en su versión moderna): cada cosa permanece
en el estado en que está [de reposo o movimiento uniforme] mientras nada [ninguna otra cosa] modifica ese estado.
[ii] La segunda ley dice que, si bien la inercia del movimiento es según una trayectoria rectilínea, de hecho v como consecuencia del plenum de materia, las trayectorias reales son curvas.
[iii] La tercera ley regula la distribución de la cantidad de movimiento en los choques de cuerpos: cuando un cuerpo empuja a otro, no podría transmitirle ningún movimiento, a no ser que pierda al mismo tiempo otro tanto del suyo, ni podría privarle de él, a menos que aumente el suyo en la misma proporción.
— Descartes relaciona estas tres leyes, su necesidad
y su inmutabilidad, con la inmutabilidad
de Dios. Por eso las leyes que gobiernan el
movimiento de la materia (el único cambio
existente en ella) son universales y la
homogeneidad del universo es, como en Galileo
y en Bruno, absoluta.
— La representación cartesiana de la
homogeneidad del universo es afín a la galileana,
ya que pretende servir, mediante demostraciones
y razones necesarias, de fundamento metafísico
a la física, pero difiere mucho de la de Giordano
Bruno. Para Bruno, alma y materia (principio
activo y pasivo) eran coexistentes a lo largo de la
naturaleza infinita, de manera que en todo cuerpo
y partícula corpórea estaba el alma como
principio interior de movimiento. Para Descartes,
alma (pensamiento, res cogitans) y cuerpo (entendido
como res extensa) son sustancias
heterogéneas, disjuntas —salvo en el ser
humano, el único en el que se encuentran
unidas— y existen separadamente, no se
necesitan recíprocamente.
— La extensión o materia carece, por tanto, de
un principio activo interno y por eso no puede
alterar su estado de reposo o movimiento por sí
misma, sino sólo por el choque con otra porción
de materia (primera ley del movimiento). Esto
implica también que en el ámbito de la res
extensa no hay fines (causalidad teleológica),
sino una mera causalidad eficiente, la acción
mecánica de unos cuerpos sobre otros. La física
es, pues, una física matemática y mecanicista.
Y el conjunto del universo físico no es un
organismo vivo dotado de un alma e inteligencia
internas (con sensibilidad, simpatías y antipatías,
afinidades, virtudes latentes, etc.), sino una
máquina como las construidas por el hombre.
— Descartes fundamentaba, pues, la nueva
física matemática en una ontología (a su vez
conexa a una teología) que estaba en total
ruptura con la ontología bruniana y la
ontología aristotélica (ambas atribuían a la
materia un principio interior de movimiento, una
capacidad de modificar espontáneamente su
estado). De esta manera, la nueva ciencia y su
programa. el programa mecanicista, venían a
romper drásticamente con la tradición intelectual
europea y sellaban la superioridad de los
modernos sobre la Antigüedad.
— Descartes expone su física en Le monde
(un tratado cuya publicación no considerará
oportuna por la condena de Galileo en 1633; se
publicará póstumamente en 1664, dividido en dos
partes: Le monde y L *homme), sin su fundamento
metafísico. En 1637 presentará un resumen de la
misma en la quinta parte del Discurso del
método, cuya cuarta parte presentaba la
metafísica, que expondría de una forma más
completa en 1641 en las Meditaciones
metafísicas. Los principios de la filosofía de 1644
ofrecerían, finalmente, una exposición unitaria del
sistema.
4º. La cosmología cartesiana: los vórtices
o torbellinos
— Como consecuencia de la transmisión del
movimiento en el seno del plenum extenso, el
universo consiste actualmente en una sucesión
indefinida de sistemas solares-planetarios en
contacto. Cada sistema es un torbellino o vórtice
de materia en movimiento mecánico en torno a
un sol-estrella central. Descartes es, pues,
heliocentrista; los planetas (que pueden ser a su
vez centros de vórtices particulares que arrastran
a sus satélites o lunas) giran en tomo a su sol a
diferentes distancias y velocidades (Descartes.
como Galileo, no aceptará las leyes de Kepler).
— En esta concepción de la pluralidad de
mundos o torbellinos verán algunos autores una
influencia de Bruno no reconocida por Descartes.
Galileo, que también había hecho del Sol una
estrella, no se había atrevido a hacer a cada
estrella centro de un sistema planetario, pero de
hecho la concepción —aparte la distancia entre el
modelo mecanicista cartesiano y el vitalista de
Bruno— es muy distinta: en Descartes los
cometas son cuerpos terrestres, planetas
periféricos que pasan de un cielo o vórtice a otro:
los sistemas o mundos no están —como en
Bruno- separados por vastas extensiones de
espacio lleno de éter, sino en contacto (el
firmamento es «la superficie que separa los
torbellinos unos de otros»): a diferencia de Bruno,
los vórtices pueden desaparecer, absorbidos por
los que le rodean.
— Por lo demás, tanto en uno como en otro,
los cielos o vórtices son iguales y equivalentes,
como consecuencia de la radical homogeneidad
ontológica; pero en Descartes está ausente la
concepción bruniana del universo como
autoexpresión de Dios. No siendo infinito, ni
necesario, teniendo el carácter de una máquina,
no era la explicatio (justificación) de toda la
infinita potencia divina: Dios estaba mucho más
lejos, inaccesible para las criaturas de mundo.
Descartes nunca cuestiona el dogma cristiano.
Sitúa la relación con la divinidad en el plano de la
sustancia pensante, heterogénea con respecto al
universo, y (además de la revelación divina en las
Escrituras) en las ideas innatas que con su infinita
potencia ha grabado en nosotros (entre ellas la
idea de Él mismo).
— No obstante, el universo cartesiano (creado
por Dios y conservado o tolerado por Él) funciona
por sí mismo, sin intervención activa de la
divinidad (sin milagros). Su dependencia era
fundacional y ontológica, pero no de
funcionamiento, pues la naturaleza sometida a las
leyes del movimiento se autorregulaba
perfectamente en un sistema mecánico de
duración indefinida. Para Descartes eso era más
que suficiente.
— Pero algunos intelectuales (p.ej. los
platónicos de Cambridge, que tanta influencia
iban a ejercer sobre Newton), vieron en todo ello
una reducción del papel de Dios, una limitación
de su poder y de su gloria, que era la antesala del
ateísmo, de la eliminación pura y simple.
Podemos comprender la inquina de Pascal. a
quien se atribuye el siguiente dicho:
«No puedo perdonar a Descartes: él hubiera
querido, en toda su filosofía, prescindir de Dios:
pero no ha podido evitar, para poner el mundo en
movimiento, hacer que le diese un papirotazo:
después de esto ya no necesita a Dios para
nada».
5º. El animal máquina
Para obtener una idea completa del modelo
mecanicista cartesiano, hemos de tener presente
que afectaba a la totalidad de lo existente con la
única exclusión de las mentes (res cogitans).
— Por tanto, la totalidad de los cuerpos y
organismos, por muy complejos que sean, se
explican, según el modelo, como materia en
interacción recíproca de acuerdo con las leyes del
movimiento. Esto significa que la biología no es
más que una rama de la física, que aplica el esquema
mecanicista y explica la estructura y
funcionamiento de todos los organismos
(incluyendo el cuerpo humano) como máquinas
(comparables, si bien más complejas, a los
artefactos construidos por el hombre). Al igual
que en el resto de la naturaleza, tampoco en los
animales y en el cuerpo humano existe ningún
principio interno activo (alma vegetativa o
sensible, etc.) sino que todas sus acciones responden
al choque e impacto de partículas sobre
los distintos órganos. La libertad no existe,
pues, en la naturaleza, donde todo está regido
por la necesidad mecánica de las leyes del
movimiento. Según esto, los animales ni tienen
sensibilidad, ni sufren; la libertad sólo se plantea
en el reino del espíritu, en la sustancia pensante.
— El programa cartesiano debió enfrentarse
enseguida a las dificultades de esta reducción
mecánica de los seres vivos, y en el hombre —la
única criatura conocida en que se daba una unión
de las sustancias pensante y extensa— tuvo que
afrontar, además, los problemas emanados de la
interacción recíproca de dos sustancias o
componentes tan heterogéneos.
8. Recapitulación
La problemática de la autonomía y la libertad
como origen y objetivo último de la filosofía de
Descartes.
[i] Giro radical en la evolución del
pensamiento occidental
[ii] Objetivo de Descartes: salvaguardar la
autonomía del alma respecto de la materia,
frente a la concepción mecanicista y
determinista del mundo medieval, donde
no quedaba lugar alguno para la libertad.
La libertad sólo podía conservarse
sustrayendo el alma del mundo de la
necesidad mecanicista; para ello había que
situarla como una esfera independiente y
autónoma de la materia. Esta idea de
independencia entre alma y cuerpo es la
que aporta el concepto de cartesiano de
sustancia. Pero, ¿es evidente que somos
distintos de nuestro cuerpo y que podemos
existir sin él?
[iii] Solipsismo idealista exacerbado. ¿Existe
un yo al margen de la historia, de la
economía, de la sociedad, de los demás?
BARUCH SPINOZA y LEIBNIZ
— Biografía de SPINOZA: Nace en
Amsterdam, en 1632. Descendiente de judíos
españoles. Formado intelectualmente en la
religión y filosofía judías tradicionales, y en la
filosofía de Descartes. Excomulgado y
expulsado de la Sinagoga en 1656, se trasladó
a La Haya, donde vivió modestamente como
pulidor de vidrios para lentes. Murió en 1677
(44 años).
Obras:
* Reforma del entendimiento (tratado
acerca del método);
* Tratado teológico-político;
* Ética more geometrico demonstrata.
1. La noción de sustancia
En Descartes, la noción de sustancia
incluía:
a) la autonomía e independencia de la
sustancia expresada en su definición
)no necesita de otra cosa para existir).
b) la percepción clara y distinta de la
autonomía de la sustancia y de su
independencia respecto de cualquier
otra sustancia.
La definición de Spinoza:
«Por sustancia entiendo aquello que
es en sí y se concibe por sí: esto es,
aquello cuyo concepto, para
formarse, no precisa del concepto de
otra cosa».
Es decir: sustancia es aquello que existe
por sí mismo y es conocido por sí mismo. Esta
definición implica que entre el orden del
conocimiento y el orden de la realidad existe
una correspondencia perfecta: lo que existe
por sí mismo es conocido por sí mismo, y lo
que es conocido por sí mismo existe por sí
mismo.
2. El monismo panteísta
! Spinoza entiende la realidad como un
todo único, en el que cada parte remite a la
totalidad y en ella encuentran su justificación y
fundamento. A esta sustancia única y total le
llama Deus sive Natura (Dios o Naturaleza).
A esta doctrina de Spinoza se le conoce como
monismo panteísta.
! Spinoza opina que la sustancia
creada debe entenderse necesariamente
como una sustancia producida por Dios. No
hay pluralidad de sustancias ni diversas
sustancias creadas. Las partes no son
autosuficientes; lo es el todo. La sustancia
infinita posee infinitos atributos, de los cuales
conocemos el pensamiento y la extensión.
Existe una sustancia infinita, única, que se
identifica con la totalidad de lo real. Cada
atributo se realiza en distintos modos: almas y
cuerpos particulares.
3. El orden de lo real
! «El orden y conexión de las ideas
es el mismo que el orden y conexión de las
cosas». Este es el fundamento de todo su
sistema filosófico. Implica:
a. Que todo lo real y cada una de sus
partes están relacionadas entre sí. La
realidad tiene la misma estructura que un
sistema geométrico )cada proposición y
teorema se vinculan estrechamente con los
demás). A partir de ciertos axiomas y
definiciones se deduce en forma de
teoremas la estructura de la realidad.
b. La conexión entre las ideas y
proposiciones de un sistema geométrico-
matemático es necesaria, continua
e intemporal.
Por tanto, todas las conexiones entre el
orden del pensamiento y el de la realidad
serán también necesarias, continuas e
intemporales. Spinoza, pues, contempla la
realidad desde el modelo geométrico )more
geometrico) y desde una perspectiva
intemporal, como desde la eternidad )sub
specie aeternitatis).
Resumen sobre el Racionalismo
a. Ideal de ciencia deductiva, siguiendo el modelo matemático: Podemos deducir todo el sistema de conocimiento
a partir de ciertas ideas y principios evidentes o axiomas.
b. El influjo del modelo matemático introdujo, además:
1º.La convicción de que el ámbito de la razón y del pensamiento obedece a reglas estrictamente necesarias: unas
cosas se deducen de otras, como en matemáticas o en lógica.
2º.Se vuelve problemática la idea de libertad en un sistema tan rígido y riguroso: Por eso Spinoza negó que existan hombres libres, y afirmaba que «la libertad no es más que ignorancia de lo que nos determina».
3º.Convicción de que nuestro pensamiento refleja perfectamente el orden de la realidad y se corresponde con lo que en ella sucede.
4º.La correspondencia pensamiento realidad provocó un notable menosprecio de la experiencia: el pensamiento es capaz de descubrir la estructura de la realidad sin recurrir a la experiencia. Esto explica la creencia en ideas y principios innatos, no extraídos de la experiencia, a partir de los cuales se puede construir nuestro edificio cognoscitivo.
5º.Recurso último a Dios para garantizar la correspondencia entre el orden del pensamiento y el orden de la realidad: un Dios perfecto y veraz que no puede engañarnos (Descartes); un Dios que crea un universo armonioso/ordenado (Leibniz); y un Dios totalmente identificado con la naturaleza (Spinoza).
c. Raíces antropológicas de la filosofía racionalista:
— La motivación última de la filosofía racionalista no es tanto el interés por el conocimiento científico-teórico de la
realidad cuanto una profunda defensa de la libertad y dignidad racional del hombre.
— Todo el propósito de Descartes se resume en «aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, con el fin de ver claro en mis acciones y caminar con seguridad por esta vida» (Discurso). Se pretende fundamentar en la razón el uso de la libertad, para que el uso racional de ésta haga posible alcanzar la felicidad y perfección humanas.
— Para Spinoza, el conocimiento de la realidad es una condición previa para conocer la naturaleza humana y saber cómo alcanzar la felicidad que nos corresponde.
d. Noción racionalista de libertad
2. Descartes separa el alma del cuerpo de manera mucho más radical que Platón: los considera sustancias autónomas e independientes. De ahí que en Descartes se agudice el problema del conflicto entre pasiones/tendencias naturales y las
partes inferior o superior del alma. Las pasiones, según Descartes, son involuntarias (el alma no controla su origen e influencia), inmediatas y con frecuencia irracionales (esclavizan al alma). La tarea del alma respecto a las pasiones es intentar someterlas a los criterios de la razón, con la fuerza de voluntad necesaria.
3. El yo, la sustancia pensante, se reduce a dos facultades: entendimiento y voluntad. Uno u otra explican todas nuestras acciones. La existencia de libertad es innegable )una de las primeras nociones innatas); el hombre alcanza su perfección sólo mediante el ejercicio de su libertad. Y gracias a ella dominamos nuestras acciones y conducta.
4. Para el hombre, la libertad consiste en elegir lo que es propuesto como verdadero y bueno por el entendimiento, no en la mera indiferencia ni en la posibilidad absoluta de negarlo todo (eso sería ignorancia).
5. Para que el alma sea libre y feliz, debe liberarse de la esclavitud a que la someten las pasiones (Descartes). En
Spinoza, sólo se es libre y alcanzamos la felicidad cuando el alma (nuestro entendimiento) consigue un conocimiento claro y distinto de las cosas. Dejaremos de odiar y sentir temor cuando conozcamos las causas que determinan los fenómenos en la naturaleza.
6. Para Spinoza, la libertad consiste en el conocimiento cada vez más profundo del orden natural y en la aceptación racional de sus procesos. De este modo conoceremos al mismo"Dios (conocer la naturaleza y conocer a Dios se identifican).
7. Muchos han visto la profunda influencia de los estoicos en Spinoza: determinismo total, necesidad de aceptar el determinismo como destino y orden racional; necesidad de liberarse de las pasiones, intelectualismo ) s a l vación / f e l i c idad po r el conocimiento) y reducción de la libertad a la razón.