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La tortuga de Zenón

Ortega: ideas clave y Unamuno

Filosofía española
Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad.

MIGUEL DE UNAMUNO

IDEAS CLAVE:

La filosofía de Unamuno y Ortega se relaciona con la sensación de desfase social. político, científico y cultural de España con respecto a Europa.
Unamuno desconfía de la razón: desprecia la verdad abstracta y objetiva y el escolasticismo del discurso religioso.
Para Ortega la razón pura debe ceder su imperio filosófico y cultural a favor de la razón vital.
Sólo una razón vital puede «dar razón» de la crisis histórica que vive Europa.
La realidad tiene infinitas perspectivas, todas ellas verídicas y auténticas.

A lo largo de la historia de España aparecen, como destellos aislados, pensadores que contribuyen con sus aportaciones al desarrollo de la filosofía. Así, los traductores de Toledo, que introdujeron en Europa los textos de Aristóteles que conmocionarían en el siglo XIII la universidad de París. Así, Ramón Llull o los tomistas Francisco de Victoria y Francisco Suárez.
Pero la inestable realidad política y social condicionó sobremanera la consolidación en España de una tradición filosófica que no estuviese al amparo de la ortodoxia religiosa. En ningún momento las corrientes liberales y críticas que triunfaban en Europa llegaron a asentarse en España.
La segunda revolución industrial modificó la sociedad de toda Europa. España, añorante de un pasado de gloria, trágicamente dividida por las ideologías liberales y conservadoras, preocupada por cuestiones internas, corre el riesgo de perder el paso de la modernidad.
Desde finales del siglo XIX algunos pensadores, conocedores de la tradición filosófica europea, interpretaron la decadencia española como consecuencia del desajuste cultural con respecto a Europa y se esforzaron en un proyecto educativo, reformista y regeneracionista.
Ése es el esfuerzo del krausismo, de Unamuno y de Ortega en una España con casi un 50 % de la población analfabeta y la cultura universitaria bajo la tutela de la ortodoxia eclesiástica.
. La Guerra Civil en 1936 frenó, una vez más, el acercamiento español a las corrientes filosóficas europeas.

Índice

1. Circunstancias históricas.
El siglo XIX. El siglo xx.
2. Circunstancias culturales.
Cultura neoescolástica. El krausismo. La Institución Libre de Enseñanza. Giner de los Ríos. Pensamiento, literatura y periodismo.
3. Miguel de Unamuno.
Vida y obra. Del tema de España a filósofo de sí mismo. Hombre. Dios.
4. José Ortega y Gasset.
Vida y obra. Etapas del pensamiento de Ortega. La vida, realidad radical. Razón vital, razón histórica.
El pensamiento. El quehacer humano.
Cuadro Conceptual.
La filosofía en España después de Ortega.
Comentario de textos.


MIGUEL DE UNAMUNO

Vida y obra

Miguel de Unamuno nace en Bilbao el 29 de septiembre de 1864, hijo de un comerciante indiano. Huérfano a los seis años, realizó sus primeros estudios en el Instituto Vizcaíno. En 1874 se produce el sitio de Bilbao por las fuerzas carlistas, suceso que dejará una honda huella en él y sobre el que escribirá años más tarde su primera novela, Paz en la guerra.
En 1880 se traslada a Madrid para estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras, donde se doctoró con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884). Terminada la carrera y de regreso a Bilbao, dio clases particulares y ejerció como profesor interino de latín. Fueron años de racionalización de su fe, de abandono de las prácticas religiosas y de entusiasmo con la filosofía dt; Hegel. En 1886 comienza a redactar su Filosofía lógica, que no llegó a publicar.
En 1891 ocupa la cátedra de Griego en la universidad de Salamanca, a la que posteriormente se acumuló la de Filología comparada de latín y castellano. Ese mismo año contrae matrimonio con Concepción Lizárraga. En 1894 empieza a escribir en el periódico La lucha de clases de Bilbao y se afilia al PSOE, del que se dio de baja en 1897.
Una noche de marzo de 1897 sufre una crisis cardiaca que le hace sentirse al borde de la muerte. Su angustia le lleva a interpretar la hidrocefalia que padece su tercer hijo, Raimundo, como un símbolo de su intelectualismo y su negación de Dios. A la mañana siguiente se refugia durante tres días en el convento de los dominicos. Desde esta crisis de 1897 sus inquietudes existenciales y religiosas desplazan a las políticas y sociales.
Desde 1900 ejerce como rector de la universidad de Salamanca. Fueron años de docencia, estudio, polémicas públicas, crisis y publicaciones. En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XlII, pero continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura. Más tarde se autoexilia, primero en París y luego en Hen_aya, donde vivió hasta 1930, año en que cae el régimen.
Regresó entonces a Salamanca, donde fue recibido de manera multitudinaria. Como estaba cubierta la cátedra de Griego, se le concede la de Historia de la Lengua. En 1931 es nombrado de nuevo rector, elegido diputado y presidente del Consejo de Instrucción Pública.
En 1934 Unamuno se jubila, siendo nombrado rector vitalicio. Crítico en los últimos momentos de la República, fue destituido de su cargo como rector y, aunque en sus inicios apoyó la sublevación que en seguida encabezó el general Franco, también la censuró públicamente: «Venceréis, pero no convenceréis». Sus últimos días los pasó recluido en su domicilio de Salamanca, donde murió el31 de diciembre de 1936.

Obras:
Ensayos
1895 En torno al casticismo.
1905 Vida de Don Quijote y Sancho. 1912 Del sentimiento trágico de la vida. 1922 Andanzas y visiones españolas. 1925 La agonía del cristianismo.
Novelas
1902 Amor y pedagogía.
1914 Niebla.
1917 Abel Sánchez.
1921 La tía Tula.

1933 San Manuel Bueno, mártir, y tres historias más.

Teatro
1899 La verdad.
1910 Fedra.
1926 El otro.
1933 Medea (versión de la obra de Séneca).

Poesía
1920 El Cristo de Velázquez.
1923 Rimas de dentro.
1925 De Fuerteventura a París.
1953 Cancionero, diario íntimo (obra póstuma).


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Del tema del España a filosofo de si mismo
Intrahistoria

Como los escritores del 98, Unamuno fue sensible a los hechos y consecuencias de la política española y la pérdida de las colonias. En su colección de artículos publicados como ensayo, En torno al casticismo, propugna la integración de España en Europa. Pero lejos de imitar otros modelos culturales, piensa que debe hacerlo conservándose a sí misma y los ideales y la tradición que se han ido sedimentando en España a lo largo de la historia. Pero ¿qué tradición y qué historia? No la gran historia de las guerras, las hazañas, las arriesgadas decisiones políticas y diplomáticas, sino la de los hombres y mujeres sin historia, en su cotidianidad, la «de los pobres labriegos que un día y otro se levantan antes que el sol a labrar sus tierras». Es lo que Unamuno denomina intrahistoria. «¿Está todo moribundo? No, el porvenir de la sociedad española espera dentro de nuestra sociedad histórica, en la intrahistoria, en el pueblo desconocido».
Ya en su novela Paz en la guerra analiza el sitio de Bilbao a través de dos familias de ideología opuesta -carlista y liberal-, dando especial importancia a la vida cotidiana y a las situaciones habituales. El término «intrahistoria» y el análisis de la realidad que esconde influirá en autores como Pérez Galdós y Antonio Machado.
Afinidades y fobias intelectuales

Unamuno es un filósofo literato difícil de sistematizar. Sus abundantes lecturas están al servicio de sus inquietudes, pero continuamente se desprende de lo leído ocultando sus fuentes al fecundarlas con su propio pensamiento.
Aunque afirmase «aprendí alemán en Hegel, en el estupendo Hegel, que ha sido uno de los pensadores que más huella han dejado en mí», más tarde se alejará del filósofo alemán, al que corregirá para afirmar de una manera más insistente lo individual, contradiciendo el sentido de la dialéctica hegeliana. «Todo lo real es irracional», dirá.
En este cambio de actitud influyen sin duda las lecturas y traducciones que Unamuno realizó de Schopenhauer y Kierkegaard. Entronca con ellos al considerar que existe un conflicto irresoluble entre la razón y la vida, entre el señorío de la razón y el dinamismo de la vida.
Esta afinidad es más notable con Kierkegaard, con el que comparte, además de la inquietud por la cuestión religiosa, la primacía de la vida sobre la razón y la vida entendida como problema, como búsqueda para cada hombre concreto. Las cosas existen sólo en la medida en la que existen para cada hombre, para cada conciencia
Ni ciencia, i teología: filósofo de sí mismo

Consciente de los límites de la ciencia para abordar las cuestiones radicales de la existencia, Dios, el sentido del hombre y del mundo, Unamuno desconfía de la razón. «La razón es triste», puesto que ignora al individuo, sólo conoce lo universal y desprecia los sentimientos. Para Unamuno, lo vivo, lo inestable, lo individual es ininteligible para la razón.
Pero la doctrina teológica católica que el papa León XIII impone en los seminarios tampoco satisface a Unamuno. Aunque la teología haya puesto su acento en el destino del hombre individual, lo ha hecho no desde la paradoja, el absurdo, la contradicción o el respeto al misterio, sino al contrario ha pretendido racionalizarlo con un apoyo en la lógica, cayendo en brazos del mismo racionalismo que Unamuno desprecia en la ciencia
Buscando en sí mismo, Unamuno se propone profundizar más allá de los límites impuestos a la razón por Kant para superar ese «sentimiento trágico», ese deseo que nos eleva por encima de los límites de lo mortal, de lo limitado hacia lo inmortal e imperecedero. Profundizando en sí mismo, en su propia experiencia de contradicción, enlaza con los autores de la subjetividad, San Pablo, San Agustín, Rousseau y Pascal.
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